Cultiva la mente del principiante para convertirte en maestra

Seguro que alguna vez has escuchado hablar de la ‘suerte del principiante’, de ese golpe de fortuna que se alía con los novatos para premiar su iniciativa… Pero ¿sabes una cosa?, en realidad NO es fruto del azar, sino que todo se debe a la ACTITUD que manifiesta aquel que empieza algo de cero. Y es que cuando realizamos una actividad por primera vez tenemos lo que los budistas llaman ‘shoshin’ o mente del principiante, que no es otra cosa que dejar atrás los prejuicios y poner nuestro interés completo en aprender. ¡Y sí! Todo (absolutamente todo) en esta vida es cuestión de actitud. 😉

Cada día se puede aprender algo nuevo

La mente del principiante es el tipo de mentalidad o mindset en el que se valora por encima de todo la posibilidad de aprender.

Se trata de ser capaces de mirar a la vida con ojos nuevos, de bajar las expectativas y las ideas preconcebidas que tenemos y permitir que nos inunde la frescura, la curiosidad, el interés… Aquel que cultiva la mente del principiante deja que la experiencia vital le sorprenda a casa paso y desarrolla la capacidad de asombro que todos los niños poseen de manera innata, pero que sin embargo vamos perdiendo a medida que cumplimos años.

En el fondo, afrontar el futuro con la mente de novato supone aprender a vivir en el presente y ponerle conciencia a cada instante. Lo que nos lleva a suprimir la tendencia que tenemos a avanzar con el piloto automático puesto y dejar que, por ejemplo, nos embriague el aroma del café o el té recién hecho por la mañana. O que nos demos permiso para saborear con intensidad cada bocado que damos a la fruta. Que nos esforcemos por respirar despacio. Y nos extasiemos con el atardecer, aunque lo hayamos contemplado miles de veces… Y es que la manera más sencilla de desarrollar la mente del principiante es pararse y observar con los ojos bien abiertos.

Si eliges adoptar esta actitud todas las jornadas te sorprenderás a ti misma disfrutando más de las pequeñas cosas, viviendo con placer las experiencias sencillas, sorprendiéndote gratamente, mejorando tus relaciones al evitar los juicios y las ideas preconcebidas, impulsando tu creatividad al máximo, eliminando la ansiedad y dejando de procrastinar por miedo a no alcanzar tus propias expectativas

Mente del principiante vs Mente del experto

Ya hemos visto que potenciar la mente del principiante nos ofrece innumerables ventajas. Sin embargo, lo normal, es que andemos por el mundo utilizando nuestra mente de expertas…

Y a ver, en cierto modo, es hasta lógico: La experiencia es un plus… Pero a medida que ésta nos moldea dejamos que nos contamine en exceso. De este modo, acabamos adaptando una serie de patrones y creencias que limitan y constriñen nuestras vivencias y que, a la larga, no nos hacen bien.

Por eso, lo ideal es que cuando haga falta seamos capaces de «vaciarnos» de preconceptos para permitir que el aprendizaje se produzca de manera natural.

Este ejercicio de desapego sobre los propios juicios propios es algo esencial para cualquiera que trabaje con clientes desde una posición de acompañamiento (por ejemplo, un coach) Y es que necesitamos vaciar la mente para poder empatizar de manera efectiva con el otro y ponernos en sus zapatos. De lo contrario, no impulsaremos su propio crecimiento y autogestión, sino que le ofreceremos la vía que nosotros consideramos óptima, sin dejarle elegir. Lo cual, le desempodera.

Mi invitación es que vivas hoy como si lo hicieras todo por primera vez, que te centres en las sensaciones corporales, que te detengas a escuchar, que prestes atención a los detalles, que pongas verdadero interés en cada una de tus interacciones con otras personas… Y que VIVAS con mayúsculas. Porque si algo podemos aprender de los niños (esos pequeños maestros en este tipo de mentalidad) es que vivir es mucho más que transitar los días.

¿Te animas a intentarlo? 😜

2 comentarios en “Cultiva la mente del principiante para convertirte en maestra”

  1. Wow Julia, ha sido como anillo al dedo.
    El 1 de Noviembre conversaba con amigos en una videollamada sobre las intenciones, que a veces estamos y no estamos, por dar las cosas por sentado. Hicimos como un repaso de nuestras vidas y yo les contaba como me animaba y decía: «Si esta vez lo hago… ya van a ver».. y después, me desaparecía. Ese patrón se daba porque en algún punto volvía a piloto automático y adiós a mi mindset de principiante.
    Gracais por hacerme recordar. Una vez más lo intento
    Abrazos

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