Superando la idea de gurú: Aprendices y maestras

Durante los últimos días me he percatado de algo: Cada vez que aparecía una publicidad en mi feed de Facebook sobre algún curso on-line (de cualquier tema: marketing on-line, nutrición holística, coaching, etc…) alguien comentaba mofándose de la persona que anunciaba sus servicios y llamándole ‘falso gurú’.

Esto me ha removido y en cierto modo me he puesto a reflexionar… Primero, porque a mí no me molesta que me ofrezcan cosas que quizás me interesen. Mía es la libertad de comprar o no. Lo bueno es que tengo opciones y que puedo elegir.

Y luego, porque además de consumidora de publicidad, también soy productora. Vamos, que a veces publico anuncios. Y no creo que eso me convierta automáticamente en una caricatura de gurú con ínfulas de superioridad

El peligro de poner al ídolo en el pedestal

La palabra gurú no me gusta. Nunca he sido víctima del fenómeno fan… Mira que vengo de la generación que devoraba la revista Súper Pop y bebía los vientos por los Take That, Backstreet Boys, Leonardo Di Caprio, etc. Pero en mi habitación no ibas a encontrar ningún póster colgado.

Por supuesto que tengo referentes. En el terreno del simbolismo astrológico Liz Greene y Howard Sasportas son mis dos grandes maestros y admiro su enfoque de analistas junguianos. También el magistral análisis de las diosas que hace la psicóloga Jean Shinoda Bolen y que nos ayuda a entender nuestra naturaleza de mujer. Además, me encienden los mágicos textos de Maya Angelou y he hecho del empoderamiento femenino la causa que mueve mis pasos.

PERO… a ninguno de ellos le llamaría gurú porque resulta que lo de gurú suena a ídolo y la palabra ídolo nos habla de amar con exageración… Y ¡ay, amiga! Ya lo decía Aristóteles: ‘En el término medio está la virtud’. Poner a alguien en un pedestal es tomar una vía rápida para la desilusión. Porque todos somos humanos… Y ni el gurú más pintado puede pasar el filtro de la idealización extrema.

Por eso, CUESTIONA todo lo que te digan y no asumas nada por certeza. El mejor aprendizaje no viene de ningún gurú, sino de la misma experiencia.

¿Gurú o influencer?

Entonces… ¿por qué proliferan tanto las acusaciones de falso gurú en las redes sociales?

Pues te lo voy a decir: Porque Internet amplifica voces y genera un montón de ruido.

Antes, solo las grandes corporaciones podían permitirse pagar un anuncio en los medios: Los espacios en televisión, prensa y radio estaban reservados para aquellos con un mayor poderío económico. Sin embargo, con la llegada de la Red, la publicidad se democratiza y cualquier persona con un presupuesto pequeño o moderado puede ofrecer sus productos y servicios a una audiencia relevante.

Y no sólo eso. Los individuos también se convierten en plataforma de contenidos. La posibilidad de escribir tu propio blog o publicar posts en redes sociales potencia el alcance de tus mensajes y les otorga la posibilidad de llegar a muchas personas. Así, nacen los influencers (que no gurús), que son aquellos creadores capaces de suscitar interés y aglutinar a una comunidad determinada con un foco concreto.

El impostor sólo se engaña a sí mismo…

En parte es cierto que NO todo lo que vemos en las redes sociales es real. Resulta evidente que hay mucho postureo y muchas ofertas que no se sustentan en la capacidad, sino en el deseo de quien las ofrece.

Porque hablamos largo y tendido del síndrome del impostor y cómo superarlo. Pero a veces se nos olvida que la mejor manera de no sentirnos unas impostoras es… ¡No serlo! Y actuar de acuerdo a nuestra esencia, siendo honestas con la experiencia que tenemos y sin inflar nuestras habilidades ni nuestra trayectoria.

Por eso, muchos negocios de coaching / mentoring ofrecen una transformación que ellos mismos no han experimentado. ¿Cómo alguien va a acompañar a emprendedoras si no ha emprendido en su vida y sigue atada a un trabajo de oficina?. ¿O cómo vas a guiar a otra persona a construir un ‘branding’ coherente si tú no tienes marca personal?. ¿O qué es eso de enseñar a alguien a perder el miedo a hablar en público si no has dado una conferencia en toda tu vida?

¡Seamos honestas, por favor! TODAS (sin excepción) somos aprendices y maestras.

Por eso necesitamos humildad para reconocer el camino que nos falta por recorrer, y seguridad en nosotras mismas para darle valor a nuestro viaje y compartir sin recelo el elixir obtenido.

¡Los años no pasan en balde y tú has aprendido mucho! Usa tus conocimientos y talentos para ponerlos al servicio de la Humanidad y cumplir con tu propósito. Pero los talentos y conocimientos que YA tienes. No los que te gustaría adquirir el año que viene.

En una palabra: coherencia

Decía el gran referente del marketing – iba a decir gurú 😝 – Wally Olins (a quien tuve la suerte de escuchar en directo en mi etapa universitaria) que las marcas más exitosas son, por encima de todo, coherentes.

Y esto aplica a las multinacionales, pero ¡también a tu marca personal!

Las incoherencias hablan por sí solas y despiertan en nosotros la desconfianza. Por eso es necesario trabajar a fondo el autoconocimiento y clarificar tu visión. Porque de lo contrario vas a transmitir un mensaje turbio, confuso y poco trabajado. Y no hay segunda oportunidad para crear una primera impresión.

Ahora, eso sí… También es importante reflexionar sobre todas esas personas que tanto se alteran por la publicidad de terceros…

Como decía antes. Todo el mundo es libre de vender. Es un trabajo personal elegir y diferenciar el oro de la paja. Si me molesta que otros se busquen la vida y labren su futuro profesional, tal vez debería reflexionar sobre qué es lo que me hice infeliz y cómo ponerle remedio… porque a lo mejor estoy proyectando mis insatisfacciones y complejos en su visibilidad.

Dixi. 😉

¿Tú que opinas?

2 comentarios en “Superando la idea de gurú: Aprendices y maestras”

  1. De acuerdo. Es muy nodo sur sagitario quitarnos la idea del gurú y empezar a experimentar y vivir esas creencias para hacerlas vivas en nosotros

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