¿Caes en la falacia de control?

Ni somos diosas, ni somos títeres. Nuestra relación con el mundo que nos rodea es bastante compleja y no podemos reducirla a dos simples visiones. Por eso, si la idea del control que tienes sobre tu vida resulta desproporcionada, probablemente estás cayendo en una falacia de control.

¿Qué es la falacia de control?

La falacia de control es una distorsión cognitiva que nos lleva a pensar, bien que todo a nuestro alrededor depende de nosotras mismas (falacia de control interno), o bien que nada está bajo nuestro control (falacia de control externo). En cualquier caso, se adopta un punto de vista radical y puede acarrear una gran frustración a la persona que la sufre.

Por ejemplo, cuando proyectas la responsabilidad de todo lo que te sucede en el exterior, terminas sintiéndote triste, desempoderada y perdida; casi al borde de la desesperación al no ver alternativas y creer que no tienes opciones.

Y si te haces responsable de cosas que son ajenas a ti, como la felicidad y la opinión de otras personas, probablemente acaben invadiéndote la culpa, el enfado y la rabia al no conseguir lo que te propones.

Lo ideal sería tener una visión objetiva y realista de nuestro poder y ejercerlo sin miedo. Pero no siempre es fácil.

Su conexión con la idea de destino

Si nos paramos a reflexionarlo, la posición que tomamos respecto al control en la vida, tiene mucho que ver con el abordaje que hacemos del destino.

Obviamente, aquellas personas con una falacia de control externo se identifican con el arquetipo de la víctima. Para ellas, nada es culpa suya, sino de otros (que identificarán como los malos de la película), de los planetas, de la suerte… etc. Se deshacen de cualquier tipo de responsabilidad sobre aquello que acontece en su vida, porque no piensan que esté bajo su control. En realidad podrían tomar las riendas de su realidad en cualquier momento, pero como no CREEN que sea posible, ni siquiera lo intentan.

Luego están los control freak que piensan que el peso de todo recae sobre sus espaldas. Y a estas personas les invade la CULPA. Por no hablar del golpe para la autoestima que supone un fracaso del que te atribuyes toda la responsabilidad (cuando probablemente no es así) Esto lo vemos mucho en el síndrome del impostor, y en personas excesivamente perfeccionistas. El deseo de controlar su destino hasta el último detalle les lleva a darse un hostión tras otro.

Lo ideal sería adoptar el papel de heroínas (o sea, hacernos cargo de lo que nos pasa), pero aprendiendo a fluir y entendiendo que los vientos no van a soplar siempre a nuestro favor, y que no podemos hacer nada para evitarlo. Aprender a adaptarnos y ajustar nuestros planes nos va a permitir hacer una apuesta segura por la felicidad.

¿Y tú? ¿Has caído en la falacia de control alguna vez? ¿A nivel interno o externo? 😉

¡Te leo!

4 comentarios en “¿Caes en la falacia de control?”

  1. Me ha gustado mucho el articulo ,me aporta un punto de vista , que no habia tenido en cuenta.

    Muchas gracias!
    Un saludo

    Marta

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  2. He sido perfeccionista y controladora desde muy niña. Mi madre lo era también y aspiraba a que todo se hiciera de acuerdo a sus instrucciones, no aceptaba sugerencias, me acostumbré a revisarlo todo al mínimo detalle para evitar que me riñera y claro, muchas veces no lo conseguí y de todas formas me riñó. Eso me hizo pretender todo bajo mi control, cosa que a esta altura ya tengo claro que no puedo (tengo casi 57 años, vamos!!). Sigo luchando internamente con eso, me cuesta mucho soltar el control de las cosas, aunque sí es cierto que he soltado muchas cosas, aún es mucho lo que me falta… Sigo en etapa de reconstrucción y crecimiento…

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    • Esa etapa es el camino, no la meta. Lucila 😉 Somos caminantes eternas. Muchas gracias por compartir tu experiencia con tu mamá. Nos marcan mucho pero tenemos la posibilidad de elegir hacer las cosas de manera distinta. ¡Un abrazo!

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