Diferencias entre coaching y terapia. ¿Cuáles son?

Coaching y terapia no son lo mismo. Pero existen similitudes que nos puedan llevar a la confusión.

Por ejemplo, el entorno en el que se llevan a cabo. Tanto el coaching como la terapia tienen lugar en una sesión, que suele ser de uno a uno y de manera presencial (aunque también existe el coaching de equipos y la terapia grupal) Eso sí, un mundo globalizado y la pandemia han vuelto cada más populares las sesiones telemáticas, vía Zoom o aplicaciones similares.

En ambas disciplinas, el trabajo con el cliente se centra en el diálogo. Una paciente de Freud definió el psicoanálisis como «la cura hablada», mientras que el coaching se nutre de los principios de la mayeútica socrática. Por tanto, en ambas disciplinas, la comunicación es fundamental.

A priori, encontramos varios puntos de conexión… ¿dónde están las diferencias?

Objetivos y orientación de cada disciplina

Cuando hablamos de terapia, generalmente nos referimos a la psicoterapia, aunque en algunos aspectos también podríamos englobar a los profesionales de otro tipo de terapias reguladas, cuyo objetivo sea ‘curar’ una dolencia.

Es común referir que la principal distinción entre coaching y terapia es que el coaching se centra en desarrollar el máximo potencial de alguien sano y que se encuentra bien… mientras que la terapia, soluciona un problema de salud mental como puede ser la depresión, la ansiedad, el estrés, un trastorno de la conducta alimentaria… etc.

Y en parte es verdad. Por ética profesional, ningún coach debe cruzar la línea de lo patológico, a no ser que esté cualificado también como terapeuta y deje claras las diferencias entre una praxis y la otra. Sin embargo, sí que considero que en un proceso de coaching se «sana» de manera metafórica. Me explico, al desarrollar tu máximo potencial y alinearte con tu propósito de vida, en cierto modo estás dejando atrás muchas cosas que te limitaban (o sea, que de alguna manera eran dañinas para ti), como pueden ser el síndrome del impostor, el miedo a la visibilidad, la inseguridad… etc. No se trata de dolencias crónicas que te impidieran seguir adelante con tu día a día, pero sí que suponían un importante lastre en tu crecimiento personal, que, al fin y al cabo, es el área de actuación del coaching.

Otra de las diferencias entre coaching y terapia es que la terapia suele centrarse en analizar el pasado; mientras que el coaching tiene la visión puesta en el futuro y las metas que la persona se propone. En coaching apenas se hace referencia a lo que quedó atrás, y de ser así, lo roza de puntillas… No se detiene a hurgar en los tiempos del ayer porque el pasado no determina el potencial. Debido a esta razón, los procesos de terapia suelen ser de larga duración, mientras que los de coaching, en general, acaban mucho antes.

¿Qué es mejor?

Depende de lo que busques. Como cliente y paciente, tanto de coaching como de psicoterapia, no creo que pudiera darte una respuesta final.

Obviamente, si te sientes mal y necesitas ayuda, quién puede dártela es un terapeuta cualificado. Con la salud no se juega.

¿Pero qué pasa si lo que quiero es aprender a hablar en público? ¿O impulsar mi negocio? ¿O establecer hábitos alimenticios saludables? En ese caso, no busco un terapeuta, sino alguien con experiencia relevante en el área en la que quiero mejorar y que sepa acompañarme a través de la metodología del coaching. Vamos, que para trabajar mi faceta de emprendedora quiero que me acompañe alguien experto en negocios, para hablar en público, un comunicador especializado en oratoria; y para comer mejor, un nutricionista que quizás ya haya pasado por el proceso. Bajo mi punto de vista, el coaching es un método, y tiene que tener una base sobre la que sustentarse.

Hay quién dice que siempre será mejor ir a terapia porque está regulada y te garantiza que el profesional ha cursado un montón de horas académicas para obtener su título. Sin embargo, lo que yo valoro en un coach no es que tenga un diploma en coaching (suelen ser formaciones de unos meses), sino su experiencia relevante de vida en el área que me interesa. No me sirve un coach generalista que me prometa que me va a ayudar a lo que yo necesite… Sino que elijo a una persona con experiencia demostrable o autoridad en su nicho. Por tanto, aunque esa persona haya estado de tres meses a un año formándose como coach, probablemente tenga muchísimos años extra de formación y conocimiento práctico en áreas como los negocios, la oratoria, el aprendizaje… etc. Y eso no es desdeñable. Si vas a trabajar con un coach, asegúrate que posee «valor añadido», no solo un certificado que atestigüe el dominio del método. Porque coach puede ser cualquiera. Pero a un buen coach le definen sus vivencias, su experiencia y su práctica.

Por mi parte, llevo desde 2016 acudiendo a psicoterapia y me ayuda mucho a desahogarme. Pero además me he formado con varios coaches (en cursos y procesos) Y seguiré haciéndolo porque me aporta enorme valor. Una cosa no tiene nada que ver con la otra. Básicamente se trata de elegir con criterio y conciencia y tener clara cuál es la frontera.

¿Y tú? ¿Vas a terapia o has participado en procesos de coaching? ¿Qué es lo que más valoras en ambos?

¡Te leo en comentarios!

2 comentarios en “Diferencias entre coaching y terapia. ¿Cuáles son?”

  1. He hecho las dos, la verdad que me funciono la combinación de ambas para impulsarme de la depresión en la que me encontraba.

    Me ayudo a sacudirme las penas y darle play a mi vida
    Me enseño hábitos saludables y como organizar mi día.
    A medida que íbamos sacando capas con creencias limitantes y dolores que cargaba, me inculcaba hábitos sanos y claros. Le dio luz a mi malestar para ver donde debía sanar y que herramientas utilizar para asi contuniar

    Muy agradecida con mi couch/terapeuta rocio adame ♥

    Responder

Deja un comentario

Suscríbete hoy a nuestra newsletter para mujeres empoderadas y descubre qué arquetipos determinan tu relación con el dinero y cómo alinearte con ellos para construir una vida más rica en todos los sentidos.