Desarrollar la escucha activa

No es ningún secreto que las habilidades de comunicación son importantes para tener una vida plena y un desarrollo profesional exitoso. Entre ellas, la escucha activa juega un papel protagonista.

Y es que, en un mundo hiperconectado, estamos habituados a dispersar nuestra atención y nos cuesta mucho trabajo concentrarnos en una sola cosa. Esto perjudica inmensamente a nuestras relaciones. ¿Cuántas veces has estado con alguien que en vez de prestar atención a lo que le decías estaba chequeando las notifciaciones de su móvil?

Hay maneras y maneras de escuchar, ¿o no? No es lo mismo que alguien te esté oyendo mientras hace otra cosa, sin enterarse en absoluto de lo que dices (escucha pasiva), a que te esté escuchando filtrándolo todo desde su vivencia personal (como cuando alguien te interrumpe constantemente para contarte sus anécdotas), a que esté poniendo todo su interés en tu narrativa y lo que quieres transmitir (escucha activa)

Quién practica la escucha activa tiene la empatía muy desarrollada y manifiesta un sincero deseo de entender al otro y servirle de ayuda.

La escucha activa en el Coaching

Obviamente, la escucha activa es muy importante para todas aquellas personas que trabajan con personas, sobre todo en el ámbito del autoconocimiento. No en vano, la International Coaching Federation ha catalogado la escucha activa como una de las competencias imprescindibles en la práctica del Coaching.

Para cualquiera que tiene una inquietud o problemática, es muy importante sentirse escuchado y comprendido. Resulta bastante complicado ayudar al otro si adoptamos una posición de superioridad y omnipotencia. Si no te has puesto en los zapatos de quien tienes en frente, difícilmente vas a poder saber qué necesita.

Por eso, el primer paso que debería dar cualquier profesional del desarrollo personal es aprender a escuchar. Pero incluso si te dedicas a otra cosa, la escucha activa puede traer un resultado muy positivo a tus relaciones personales y a tu desempeño profesional.

Tácticas para escuchar mejor

Si quieres aprender a escuchar de manera más consciente, puedes poner en práctica los siguientes consejos:

  • Mantén el contacto visual. Mira a tu interlocutor a los ojos, al menos, el 70 por ciento del tiempo. No escuchamos solo con las orejas, sino que vamos a utilizar otros sentidos, como la vista, que nos permitirán comprender mejor el mensaje.
  • No interrumpas el discurso de la otra persona. Concédele su espacio para hablar, reflexionar y expresarse. Acostúmbrate a los silencios y a dejar una pausa antes de responder.
  • Acalla tu mente. No pienses en otras cosas mientras el otro te habla, y si lo haces, trata de volver a tu centro. Meditar a diario beneficiará tu capacidad de concentración.
  • Muestra tu interés preguntando. Haz preguntas relevantes que te permitan conocer más sobre lo que el otro te está contando. Evita indagar sobre detalles superfluos que desvíen el tema de la conversación.
  • Parafrasea y recapitula para comprobar que estás captando el mensaje y que la otra persona sienta tu interés por lo que te está contando.
  • Gesticula, asiente y utiliza el lenguaje no verbal, de tal manera que el otro perciba tu escucha (sin exagerar)
  • No cambies de tema. Puede resultar grosero y manifiesta poco interés.
  • Sé paciente y generosa. Lo esencial en ese momento es aquello que el otro te está contando. Convierte a tu interlocutor en protagonista de vuestra conversación.
  • Toma notas breves (no demasiadas) A veces, el tener bolígrafo y papel en la mano y escribir, nos ayuda a mantener la concentración.
  • Respira profundo antes de hablar. No hay prisa y ganarás claridad sobre lo que quieres transmitir o preguntar.

¡Espero que estos trucos te sirvan para mejorar tu nivel de escucha! ¿Y tú? ¿Practicas la escucha activa en tu vida personal? ¿Y en el ámbito profesional?

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