cómo superar la herida de la bruja

Cómo superar la herida de la bruja

Todavía existen muchas mujeres en cuyo inconsciente late la herida de la bruja. Esto es, en mayor o menor medida entrevemos las consecuencias que tenía el hecho de ser una mujer de poder (aka ‘bruja’) en los albores del Renacimiento y nos hacemos pequeñitas tratando de evitar llamar la atención. Porque ser el centro de atención era algo peligroso.

Y es que no hacía falta montar en escoba y copular con demonios para que te llamaran bruja (pregúntale a Lilith) Bastaba con ser capaz de curar con plantas medicinales, contemplar las estrellas, reunirte con tus amigas, disfrutar de tu sexualidad libremente, leer libros prohibidos, que muriera alguien en tu vecindario… o simplemente, caerle mal a quién vivía en frente. Un simple dedo chivato era motivo de sobra para que cualquier mujer pudiese ser acusada de brujería.

Después, la Inquisición se encargaba de obtener una confesión a base de imaginativas torturas y el castigo llegaba en forma de hoguera y orca.

Con estos antecedentes es normal que aunque una parte de ti desee éxito, visibilidad y relevancia… En tu foro interno, la vocecilla de la duda te lleve a desempoderarte y pensar que cuánto más destacas, más peligro corres.

STOP. Es hora de poner freno a esa tendencia debilitante que nos ha tenido tantos siglos sometidas. A día de hoy, tu miedo al éxito es absurdo e irracional. Así que te voy a presentar una serie de estrategias que te ayudarán a impulsar la confianza que tienes en ti misma y la autoestima de tal manera que esa herida de la bruja pueda al fin cicatrizar.

Cómo aumentar tu confianza de manera fácil

Deberías poner foco en darle un impulso a tu confianza por muchas razones. Primero, porque es el antídoto perfecto para hacerte inmune a la herida de la bruja. Pero es que además, cuanto más confíes en ti, más disposición tendrás para tomar riesgos y probar cosas nuevas. Y quién no arriesga, no gana, así que si anhelas realizar un cambio en tu vida, necesitas confiar más en ti.

Además, la confianza mejora significativamente el desempeño. No solo la que tienes tú en ti misma (que es la más importante… también aquella que depositan en tus capacidades quienes te rodean (véase el efecto Pigmalión)

Trabajando tu confianza también estás fortaleciendo la resiliencia que demuestras ante la vida y la capacidad que tienes para superar las circunstancias adversas. Y recuerda que lo que diferencia al éxito del fracaso, esencialmente, es la cantidad de tiempo que fuiste capaz de persistir. Por lo que ser resiliente es imprescindible para lograr objetivos.

Por último, al aumentar la confianza que tienes en ti, también mejorará la calidad de tus relaciones, ya que las abordarás desde la autenticidad y la seguridad, mejorando notablemente tus habilidades comunicativas y evitando tendencias tóxicas.

¿Y cómo lo hago? Te estarás preguntando… ¿Cómo puedo hacer para empezar a confiar más en mí?

En el fondo la receta es simple e incluye una serie de acciones que en conjunto, tendrán un impacto importante en ti. Por ejemplo:

  • Evita las comparaciones. Son odiosas, innecesarias y absurdas porque cada persona y sus circunstancias son únicas.

  • Háblate con respeto y admiración. Exactamente igual que te dirigirías a alguien a quien estimas y es importante para ti… porque ¿sabes? ¡Deberías quererte! Y si no lo hacías, empieza por modificar tu discurso interno.

  • Cuida tu cuerpo. ¿Recuerdas esa sensación de satisfacción que te queda el primer día gimnasio? (antes de que aparezcan las agujetas XD) Obviamente, tu aspecto aún no ha cambiado pero te sientes sana, ágil y genial. No necesitas un cuerpo bikini para sentirte una diosa (ya llegará si persistes) Necesitas cuidarte únicamente y la sensación de empoderamiento está garantizada.

  • Camina derecha. Seguro que era algo que te repetían cuando eras adolescente (¿a quién no?) Pues empieza a tomar conciencia de tu postura y procura ir erguida al caminar y expresar seguridad a través de tus movimientos. Llegará.

  • Invierte en ti. Porque te lo mereces y lo deseas. Deja de justificarte y trátate como tratarías a un ser querido (¡eres un ser querido!)

  • Sonríe. Y fíjate como automáticamente aumenta tu sensación de bienestar.

  • No te definas como reservada, tímida o insegura. NO ERES ASÍ. Se trata de una actitud temporal. Tienes más recursos y estás a punto de descubrirlos. Así que deja las etiquetas a un lado.

  • Y por último… Escribe y repite afirmaciones de confianza diariamente, escucha audios subliminales, medita para acallar el ego, etc. Esas estrategias de crecimiento personal que nos dan tan buenos resultados y que deberías haber incluido como parte de tu rutina 😉

Y ya está… Ahora me gustaría saber qué te hace sentir a ti empoderada y cómo conectas con tu fuerza interior (dejando atrás la insidiosa herida de la bruja)

¡Te leo en comentarios!

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