Desde tiempos inmemoriales el ser humano ha estado interesado en aprender a interpretar sueños. Y es que al obtener información de esos momentos en los que la conciencia pasa a un segundo plano, llegamos a comprender mejor las cosas e incluso a resolver problemas, crear obras artísticas, o realizar descubrimientos científicos.
Se dice que Abraham Lincoln presagió su propio asesinato mediante un sueño que tuvo días antes de que aconteciera. Lo mismo le sucedió a Mark Twain con la muerte de su hermano. Vio su entierro en sueños y al poco tiempo falleció.
Pero los sueños no sólo nos abren las puertas de la precognición. August Kekulé descubrió la estructura atómica del benzeno gracias a un sueño que tuvo sobre una serpiente circular; Dimitri Mendeléyev terminó de ordenar la tabla periódica tras quedarse dormido sobre su escritorio y recibir información de su inconsciente en sueños… Y Albert Einstein fue capaz de desarrollar su Teoría de la Relatividad después de soñar sobre vacas y perspectiva.
En el entorno del pensamiento y el arte, sabemos que Robert Louise Stevenson soñó con la trama de ‘Doctor Jekyll and Mr Hyde’; que Salvador Dalí llamaba «fotografías de sueños pintadas a mano» a sus obras; y que la canción ‘Yesterday’ de los Beatles, se basa en un sueño que tuvo Paul McCartney.
En cualquier caso, los sueños tienen mucho más valor del que algunos les dan y como dice el Talmud: «Un sueño que no es interpretado es como una carta que no es leída»
Las puertas de cuerno y de marfil
En su obra, la Odisea, Homero hace referencia a dos puertas muy particulares: la de marfil y la de cuerno.
Según el mito, los sueños que nos llegan a través de la puerta de cuerno terminan haciéndose realidad, mientras que aquellos que nos vienen mediante la puerta de marfil son engañosos y no se corresponden con lo que va a suceder.
Homero alude a los Oniros, hijos de Nix, la noche. Los Oniros son las mil personificaciones de los sueños, viven en la caverna del Érebo y envían sueños a los mortales a través de las dos puertas (marfil o cuerno)
¿Alguna vez has sentido que a veces tus sueños son súper significativos y relevantes y otras veces te aportan menos? 😉
Una guía para interpretar tus sueños
Cuando no prestamos atención a los sueños, estamos limitando nuestro conocimiento psíquico y cerrándonos a los mensajes del inconsciente.
De cara a poder interpretarlos desde una perspectiva junguiana te recomiendo seguir una serie de pautas:
- Prepara una libreta y un bolígrafo en tu mesilla de noche para que puedas escribir todo lo que recuerdes del sueño nada más levantarte.
- Cuando te despiertes, aún en estado de duermevela, repítete a ti misma el sueño mentalmente, hasta que tengas a mano el boli y el cuaderno. Así no olvidarás ningún detalle.
- Anota tu sueño de forma descriptiva y si te apetece, representa en forma de dibujo las escenas (esto hará que el recuerdo sea más vívido)
- Desarrolla las asociaciones personales que te vengan a la mente en referencia al sueño y también los paralelismos arquetípicos que las imágenes oníricas evoque en ti. Analiza las ideas, pensamientos, intuiciones, emociones y hechos que se te ocurran. Ten en cuenta tu contexto actual y analiza lo que te ha pasado, cómo te has estado sintiendo o si te has encontrado ante un dilema los días, semanas y meses anteriores al sueño.
- Afronta el proceso con una mente abierta, evita dar por sentadas las cosas y presta atención al simbolismo.
- Identifica a qué cuestión o problema puede hacer referencia el sueño.
- Construye tu interpretación personal.
En general, y aunque a veces resulta muy útil contar con la ayuda de un terapeuta, la persona que mejor puede interpretar y avalar el significado de un sueño es aquella que lo ha soñado.
A diferencia de Freud, Jung considera que lo onírico no solo incluye los contenidos reprimidos de la conciencia, sino que también abarca material que nunca ha estado presente en ésta (proviene del inconsciente colectivo).
Para Jung casi todos los sueños (Exceptuando los traumáticos y los que aluden a percepción extrasensorial) son compensatorios. Esto es, su función consiste en pasar a la conciencia información del inconsciente que es necesaria y relevante.
Todos soñamos cada noche. Así que si hacemos un esfuerzo consciente por registrar y analizar nuestros sueños, pronto empezaremos a recordarlos con mayor frecuencia. De ese modo, podremos hacer uso de su sabiduría, que no es otra cosa que nuestra propia guía interior.
¿Y tú? ¡Cuéntame! ¿Cuál es el sueño más significativo o relevante que has tenido?