El matiz etimológico entre personalidad y carácter

En otro post te expliqué cuál era la diferencia desde el punto de vista de la psicología entre personalidad y carácter y por qué el carácter podía constituirse como destino.

Sin embargo, me gustaría ir un paso más allá y plantearte una reflexión desde otro matiz distinto, que nos lleve a considerar el origen etimológico de cada término y las consecuencias de contemplarlos así.

Personalidad y carácter en la antigua Grecia

Muchos de los vocablos que empleamos en la actualidad provienen del griego antiguo, porque aunque el español es una lengua latina, el Imperio Romano se empapó de la cultura griega y asimiló multitud de sus componentes y de su cultura.

Si nos fijamos en el origen etimológico de personalidad vemos que en última instancia deriva de la palabra griega prósōpon que significa «por delante del rostro», o sea «máscara». Se asocia también a la palabra etrusca φersu que también traducimos como «máscara», y al vocablo latino persōna que traducimos como «personaje teatral» o «máscara».

De alguna manera, la palabra personalidad evoca los roles que adoptamos para encajar en la sociedad. Para Jung, la «persona» no es otra cosa que el arquetipo que define nuestra imagen pública, o sea, el «yo social», o el traje (o máscara) que nos ponemos dependiendo de las circunstancias. Obviamente nuestro yo más esencial y auténtico trasciende la frontera de ese yo social.

Por otro lado, el origen etimológico de carácter nos remite a la palabra griega charaktḗr, que significa marca o incisión. Y es que el carácter explica de qué manera la vida nos va modelando, según el aprendizaje que somos capaces de sustraer.

Conclusiones de esta perspectiva

Esta visión provoca una reflexión profunda que podemos asociar al lenguaje simbólico de la astrología. Sobre todo cuando hablamos de «astrología psicológica».

Porque muchas veces, lo que vamos a encontrar detrás de esta etiqueta es un enfoque superficial en el que simplemente analizamos diferentes máscaras, trajes o personas (los doce arquetipos) pero no profundizamos mucho más. El fin es el fortalecimiento de una identidad que, la mayoría de las veces, más que liberarnos, nos encorseta.

Un uso del simbolismo astrológico empoderador no puede estar vinculado únicamente a la personalidad, sino que debe aludir al fortalecimiento del carácter. Y es que el aprendizaje, querida mía, lo es todo. Es lo que da sentido a la existencia y nos salva del sufrimiento.

No se trata de regocijarte pensando que has descubierto quién eres, sino de armarte de valor y asumir la misión de salir a la búsqueda de ti misma, andando cada paso del camino con conciencia, reflexionando sobre lo vivido y sacando conclusiones. Es ahí donde se produce el crecimiento y donde se fortalece el carácter. Al final, lo importante no es tu punto de partida, sino el destino al que puedes llegar. Olvídate de la máscara y lleva la mirada dentro. Te aseguro que el viaje merecerá totalmente la pena.

¿Te habías parado a reflexionar sobre este enfoque de personalidad y caracter?

¡Te leo!

2 comentarios en “El matiz etimológico entre personalidad y carácter”

  1. ¡Muy interesante Júlia! Como siempre 🙂 cada día aprendemos un poco más y tomamos más consciencia de quién somos. Un abrazo

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