La falacia de costo hundido: De qué manera afecta a nuestras decisiones.

La falacia de costo hundido (también llamada falacia de costo perdido) es la tendencia que tenemos a invertir dinero, tiempo, recursos y esfuerzo en algo que ya nos ha probado que los costes serán mayores que los beneficios obtenidos.

Se trata de un sesgo cognitivo por el que vemos la realidad de manera distorsionada y asumimos que la dedicación que ya hemos puesto en algo, justifica que perseveremos incluso cuando es evidente que nos hemos equivocado y que la elección realizada no va a salir bien.

Esta distorsión afecta de una manera muy negativa a la toma de decisionesm porque en la vida, constantemente elegimos en base a nuestras experiencias previas, emociones y las inversiones que ya hemos realizado.

Entendiendo el concepto de falacia de costo hundido

La falacia del costo hundido es algo que podemos observar en diferentes áreas de nuestra vida, y lo más seguro es que reconozcamos que en alguna ocasión hemos caído en ella.

En la esfera de los negocios y de la administración, a veces observamos que se sigue invirtiendo en un proyecto porque ya se ha gastado mucho dinero en él, incluso cuando es evidente que solo ocasionará más pérdidas y que en la valoración de coste – beneficio no salen bien las cuentas. En el ámbito empresarial, por ejemplo, podría tratarse de seguir invirtiendo en un proyecto fracasado simplemente porque ya se ha gastado mucho dinero en él. Un ejemplo sería cuando un club de fútbol ficha a una súper estrella con un contrato millonario y pronto se ve que no va a cumplir las expectativas… Probablemente el club tarde bastante en reaccionar esperando que la situación mejore.

Si llevamos la mirada a la vida sentimental, vemos que muchas mujeres permanecen en una relación infeliz, esperando que algún día la situación cambie. Se comportan así solo porque ya han compartido años o décadas de su vida con la otra persona y una ruptura implicaría asumir que la situación es cómo es, que esa relación ha fracasado. Obviamente, cuánto más postergan la decisión, más se alarga la agonía.

En lo profesional observamos la falacia de costo hundido cuando queremos cambiar de trabajo pero nos acomodamos en nuestro puesto actual porque ya llevamos demasiado tiempo en él. Nos engañamos a nosotras mismas con excusas como las ventajas adquiridas, la indemnización acumulada, etc…

Estos comportamientos aparentemente ilógicos tienen su raíz en nuestro deseo innato de evitar la pérdida. Por no querer asumir lo que ya hemos perdido terminamos perdiendo muchísimo más.

Recursos de mindset para no caer en la trampa

Reconocer y superar la falacia del costo hundido no es tarea fácil, pero resulta imprescindible si queremos tomar decisiones que nos hagan felices, en lugar de elecciones que nos vuelvan desgraciadas.

El primer paso para evitar actuar de forma irracional es tomar conciencia de la existencia de este sesgo cognitivo. Cuando estamos a punto de tomar una decisión crucial es necesario que nos preguntemos: ¿Me ilusiona seguir, veo potencial de futuro si continúo por esta senda, o solamente estoy en ella por inercia y por el miedo a reconocer que el tiempo, dinero o recursos invertidos han sido en vano?

Un tip muy útil consiste en valorar cada decisión como si estuviésemos empezando de cero, ignorando lo que ha sucedido con anterioridad y asumiendo que se trata de una nueva decisión: ¿Cómo veo el valor y las oportunidades a futuro?

Otra recurso que nos puede resultar muy útil consiste en pedir opiniones a terceros, que nos ayudarán a juzgar la elección con más perspectivas. Las personas que no están directamente involucradas tenderán a ser más objetivas en su punto de vista y podrán evitar fácilmente el sesgo. Esfuérzate en escuchar a otros.

Como hemos analizado, la falacia del costo perdido es un patrón de pensamiento muy habitual que puede perjudicarnos a la hora de tomar decisiones importantes. Sin embargo, si tomamos conciencia y aprendemos a identificarlo, evitaremos elegir el camino más perjudicial. Es importante valorar nuestras opciones de futuro sin que el pasado se convierta en un lastre. Si miramos atrás, que sea solo para aprender.

¿Has experimentado alguna vez la falacia de costo hundido?, ¿te has empecinado en una mala decisión solo porque ya habías dedicado demasiado tiempo y esfuerzo en ella?

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