Sobre la enantiodromia y los opuestos

El término enantiodromia viene del griego y significa «correr» (enantios) «en sentido contrario» (dromas)

Aunque se trata de un concepto importante en la Psicología Analítica de C.G Jung, es algo que ya encontramos en el pensamiento de Heráclito, para quien todo, tarde o temprano, termina derivando en su opuesto. Por ejemplo, aquello que está caliente termina enfriándose, y lo que está frío tiende a calentarse.

Igualmente lo observamos en los ciclos de la naturaleza: Tras el invierno el clima se atempera en primavera, para llegar a calentarse en el verano.

O incluso en los períodos históricos: Al oscurantismo de la Edad Media, le sigue la luz racional de Renacimiento. Sin embargo después volvemos a poner el énfasis en la emoción con el Barroco, para más tarde apreciar el resurgir la cultura Neoclásica. Luego encontramos la intensidad y misterio del Romanticismo. E inevitablemente, ésta se ve sucedida por el desarrollo del Realismo… etc. Cada etapa provoca una reacción de signo opuesto, que nos lleva a alternar entre razón y emoción, quizás en una búsqueda incesante de equilibrio.

En su obra ‘Tipos Psicológicos’, Jung define la enantiodromia como «la aparición del opuesto inconsciente en el transcurso del tiempo».

De hecho, podemos encontrar ejemplos en nuestro entorno si nos paramos a observar. Piensa en la mujer que ha dedicado gran parte de su tiempo al cuidado de sus hijos y que de repente, siente el fuerte impulso para realizarse y desarrollar su carrera profesional. O el ejecutivo agresivo que un día se da cuenta de que su vida está vacía y decide marcharse a un ashram en la India. Visualiza a ese joven que en sus tiempos mozos en un anarquista radical y una vez peina canas ha virado hacia actitudes políticas conservadoras, o por el contrario, aquel padre de familia intachable que un día decide que lo suyo es la fiesta nocturna… etc. El exceso provoca desequilibrio y el inconsciente emergerá favoreciendo el espectro contrario del extremo que habíamos abrazado.

Cuanto más reprimamos una actitud, con más fuerza emergerá la enantiodromia. Solo aceptando lo inconsciente y tratando de integrar la sombra, lograremos gestionarlo sin dramas.

¿Y tú? ¿Has presenciado ejemplos de enantiodromia a tu alrededor? ¿Alguien que de la noche a la mañana haya pasado a ser una persona irreconocible? ¡Te leo con ganas! 🙂

6 comentarios en “Sobre la enantiodromia y los opuestos”

  1. Yo misma, dedicada a los hijos sin pareja, con unas ganas e impulso irresistible he salido de farra desde hace 4 meses y ahora deseo fervientemente dedicarme a hacer lo mío. Soy otra, pero clara en que mi sombra no me va a poseer, lo que quiero es amar, integrar, permanecer en la que goza pero también la que ama y hace lo que corresponde.

    Responder
  2. Me he cruzado con alguien , en un principio, resultaba un simil, pero resulto ser alguien que me mostraba mis actitudes parecidas. El , ascendente Leo, yo, acuario .. y pude ver las diferencias y similitudes.

    Responder

Deja un comentario

Suscríbete hoy a nuestra newsletter para mujeres empoderadas y descubre qué arquetipos determinan tu relación con el dinero y cómo alinearte con ellos para construir una vida más rica en todos los sentidos.